Fundación Fari
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El estrés en el ejercicio de la Abogacía

La gran tragedia de la vida no es la muerte.
La gran tragedia de la vida es lo que dejamos morir
en nuestro interior mientras estamos vivos.
Norman Cousins

A la vieja pregunta ¿Hay vida después de la muerte? Hoy le sumamos ¿Hay vida ANTES de la muerte? -Muchos nacen, pocos viven- nos invita a pensar José Ingenieros, en el hombre mediocre. La reflexión se plantea porque técnicamente el término estrés significa tensión, pero si lo comprendemos desde la experiencia humana, la palabra que lo define es ``padecimiento´´. Y en la medida que el estrés-padecimiento toma el control de nuestras vidas, hay aspectos de nosotros que ``mueren´´. Así mismo enfatizamos el concepto de padecimiento porque ayuda a salir del plano teórico para enfocarnos y dimensionar de manera más tangible el impacto negativo que tiene en nuestra calidad de vida. Según las investigaciones en cambios de conducta sólo cuando se toma conciencia de la causa o fuente del sufrimiento, es que se puede trabajar en él para mitigarlo y de ser posible eliminarlo.
Según informan las agencias sanitarias nacionales e internacionales, se produjo un incremento alarmante de problemas relacionados con la ansiedad y el estrés en la población, tanto a nivel local como internacional. La sobreinformación, la velocidad de los cambios sociales y tecnológicos, las demandas múltiples y simultaneas y el cuestionamiento a los valores tradicionales han incrementado dicho padecimiento significativamente en las últimas tres décadas. En ocasiones el estrés es difícil detectarlo porque se disfraza de miedos, preocupaciones, incertidumbre, pérdida de control, responsabilidad excesiva, de estar alerta… y ante el estrés elevado y persistente el sujeto pierde el estado de equilibrio y serenidad casi de manera imperceptible siendo reemplazado por un estado de hipervigilancia y amenaza constantes. Sumado a lo anterior, desde niños nos han enseñado a ``ganarnos la vida, no a vivir´´, conceptos obviamente diferentes, pero no antagónicos. Sin embargo, una sobrevaloración de los aspectos materiales, del éxito, de lograr ``situaciones ideales´´ al punto de creer que sólo si se las consigue se puede alcanzar la calma deseada, llevan a tener que realizar un esfuerzo muy elevado en detrimento de nuestras necesidades personales y de los que nos rodean. La descripción puede tener destinos diversos, como las patologías físicas, psíquicas y sociales que propicia, en detrimento de capacidades en forma crónica, las pérdidas en los afectos, en la motivación, etc.
El término ``Burnout´´, era empleado por los abogados californianos para describir el proceso gradual de pérdida de responsabilidad profesional y desinterés entre compañeros de trabajo. En 1986, Maslach y Jackson diseñaron un test o herramienta de medición del síndrome que toma en cuenta las tres dimensiones de análisis: agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal en la tarea. Consideran al burnout como una respuesta disfuncional en individuos que trabajan en profesiones de asistencia, ligada con una tensión emocional de índole crónica, originada en el deseo de lidiar exitosamente con otros seres humanos que tienen problemas. (Neira 2004. Escardó, Vita. ``Psicólogos y Trabajo en Instituciones de Salud, los efectos del contexto: Burnout y Síndrome de Desgaste Laboral Crónico´´. UCES.)
Recientemente, la Asamblea Mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce e incluye por primera vez el ``síndrome del trabajador quemado´´ o burn-out en su listado de enfermedades, definido como ``el resultado de un estrés crónico en el lugar de trabajo que no se maneja correctamente´´. Y agrega que esta nueva enfermedad no es un simple sinónimo del estrés, sino que es el resultado de un estrés muy a largo plazo, muy grave y que no ha sido solucionado ni por el propio trabajador ni por su empresa. Según la clasificación de la OMS, este síndrome tiene tres componentes: el sentimiento de profundo cansancio o disminución de la energía, un incremento del distanciamiento mental del trabajo o sentimiento de negatividad o cinismo relativos a la actividad laboral y una reducción de la eficacia profesional. Un estudio en conjunto de investigadores de la Universidad de Harvard y Stanford descubrieron que vivir bajo estrés laboral es igual de dañino que ser un fumador pasivo. Además, la Organización Mundial de la Salud, señala que un trabajo es sano si la presión sobre el trabajador se corresponde con sus capacidades y recursos, el grado de control que ejerce sobre su actividad y el apoyo que recibe de las personas que son importantes para él.
El síndrome de burnout o también llamado síndrome de desgaste laboral crónico ha tenido recepción legislativa y jurisprudencial. Mediante la Ley N° 2578/07, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, reguló la prevención, detección precoz y rehabilitación del Síndrome de Desgaste Laboral Crónico, sin embargo, sólo circunscripto a los empleados que se desempeñan en los efectores de los tres subsistemas de salud en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Posteriormente, hubo un intento de ampliar la normativa al sector docente (Ley N° 3296/09) pero fue vetada por el poder ejecutivo.
Asimismo, un estudio publicado en 2015 y realizado por la Fundación Instituto Investigación Aplicada de la Abogacía de Barcelona, señala que las patologías traumáticas (20 %), el estrés y la ansiedad (3 %) y los problemas cardiovasculares (1,5 %) son las patologías asociadas al trabajo que más afectan a los abogados en España. (Giménez E., Barrubes J. ``Análisis de las características de las patologías y lesiones del abogado en España´´. Fundación Instituto Investigación de la Abogacía. Enero. 2015. SICARDI, Leonel. ``Crisis del ideal profesional. El síndrome de la desilusión.´´).
Asumimos que los seres humanos en mayor o menor medida necesitamos: Reconocimiento, apoyo, sentirnos queridos, aceptados y ser felices. Parafraseando a Aristóteles ``La felicidad es la meta de las metas y para buscarla nos armamos una vida en la que el trabajo forma parte esencial de ese plan´´. Ahora bien: ¿Cuál es el costo físico y emocional que pagamos para conseguir lo que buscamos? ¿Por qué algunos empleados se queman (estado de agotamiento mental y físico, pérdida de interés e ideales laborales) o se aburren en su trabajo, mientras que otros están tan vigorosos e involucrados que el tiempo se les pasa volando?
En síntesis, es un problema complejo que precisa un abordaje multifactorial. El programa ``El estrés en los profesionales del Derecho del Siglo XXI´´ propone diferenciar conscientemente entre un ``cerebro estresado´´ y un ``cerebro equilibrado´´ a través del entrenamiento en actitudes de autoobservación, autorreflexión y el desarrollo de recursos de empoderamiento. Sostenemos que nuestra mayor responsabilidad y el legado más valioso que podemos entregar a los demás, es compartir nuestra propia felicidad. El objetivo final de nuestra propuesta se orienta a conseguir una vida más plena, serena con altos niveles de calidad de vida.

Dr. Carlos Mussi
Lic. Adrián Sclavuno

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