Hace poco tiempo FARI recibió el premio a la excelencia solidaria, una nominación que la distingue entre sus pares y resalta los valores que establecen el funcionamiento de ella.
FARI llegó a esta nominación y posterior logro a partir de su trabajo solidario, que a la vez es paciente y silencioso, básicamente en las tres grandes áreas recién mencionadas: el incentivo a la educación (en especial universitaria), el impulso al deporte y la preservación del medio ambiente.
Esta labor comenzó hace más de 15 años a partir de un sueño en común de sus fundadores trabajar por el bien común a partir de las tres grandes áreas de labor y mencionadas e históricamente sostenidas por las líneas de trabajo institucional.
Desde 1996 FARI vela por llevar a ciudadanos argentinos una instrucción universitaria de calidad, cada día más necesaria para insertarse en la competitiva vida laboral. En el rubro educativo, FARI logró importantísimos convenios con prestigiosas universidades nacionales e internacionales, que la colocan en inmejorables condiciones para contar con una oferta académica de primer nivel. Estos acuerdos permiten el intercambio académico a través de los cuales FARI realiza carreras de grados y postgrado en la república Argentina.
Recientemente la Fundación abrió el Capítulo Uruguayo, en el marco de convenios educativos.
El segundo gran área de labor de FARI es el del compromiso con la niñez y la juventud, compromiso que se ve concretado mediante el desarrollo de actividades deportivas en equipo: fútbol, voleybol y jockey sobre césped. FARI ha levantado hasta lo más alto al deporte entrerriano mediante Universitario de Deportes, que constituye la Secretaría de Deportes de la Fundación.
Una tercera gran área de labor es la defensa del medio ambiente. FARI ha impulsado desde sus inicios la concientización del cuidado de los habitat naturales como preservación de la especie misma del hombre. Mediante cursos, seminarios, charlas, folletos y desde hace poco mediante la oferta educativa, FARI ha mostrado al mundo su compromiso con la vida misma.
La actividad de FARI no cesa. Desde sus inicios, un 9 de septiembre de 1991, defiende y proclama los mismos ideales que mantienen viva a la institución: ayudar. Pero lograr esto solamente es posible con la suma de muchas voluntades. Este resultado fortalece los vínculos humanos por sobre todo y especialmente, los casi perdidos vínculos afectivos.
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